En la actualidad,  la industria alimentaria ofrece prácticamente todo listo para consumir en el momento, provocando que las costumbres o hábitos de preparar los alimentos desde cero se haya perdido poco a poco, sin embargo, estos alimentos listos para consumir regularmente están adicionados con conservadores, colorantes y potenciadores de sabores que en su mayoría no son benéficos para la salud.

El objetivo de este artículo es ofrecerte a ti diversos consejos para poder elaborar recetas de platillos saludables, así como algunos para organizarte de mejor manera y poder preparar tus alimentos, evitando de esta manera la comida rápida y cuidando tu salud.

Para organizarte mejor

El primer consejo que te brindaré es organizarte, sé honesto u honesta con tu estilo de vida, valora el tiempo que tienes para cocinar y para comprar insumos, con base en ello planifica las comidas que harás.

Por ejemplo: Si eres una persona que trabaja en oficina y quiere llevar su comida al trabajo, la realidad es que sólo tendrás oportunidad de ir dos veces a la semana a comprar insumos y tu tiempo es limitado.

Es por esto que te recomiendo planificar el fin de semana que platillos preparar en la semana y qué insumos comprar mediante una lista (esto te será muy útil para controlar su gastos y comprar insumos de más).

El siguiente paso será cocinar un mismo platillo para lunes y martes, otro para miércoles y jueves, y otro para viernes y sábado, optimizando de esta manera tu tiempo para cocinar únicamente 3 veces por semana. 

Controla las cantidades

El siguiente consejo es “medir” todos los insumos que vas a estar utilizando para cocinar, evita utilizar cantidades como unas gotas de aceite para colocar en la sartén, ya que en realidad no hay calculo en ello.

Mide también las verduras que consumirás para evitar que te sobren y se desperdicien; si tu objetivo es cuidar tu peso o salud, visita a un profesional de la salud para que te asesore sobre las cantidades que debes consumir de cada grupo de alimentos.

Para sazonar tus platillos

En el caso de la sal, utiliza sal de mar después de la preparación del platillo y no durante, de esta manera estarás utilizando la cantidad que necesitas realmente para disfrutar el sabor (la cual es menos de la que creemos) y cuida tu consumo de sodio.

Evita añadir azúcar simples a tus alimentos o bebidas, el azúcar es un elemento que está ocasionando demasiados problemas de salud pública, lo mejor que podemos hacer es evitar su consumo o sustituirlo por endulzantes naturales. Recuerda que el hombre no necesita azúcar para vivir, muchos alimentos que consumimos se encargan de proveer energía al cuerpo en forma de glucosa.

Procura utilizar diferentes especias para condimentar tus alimentos y evita los concentrados de caldo de pollo, estos concentrados contienen demasiado sodio y otros conservadores que no son nada benéficos para la salud.

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Para la preparación

Se recomienda evitar consumir hidratos de carbono fritos como papa, pan molido (empanizados), etc. es preferible consumir alimentos horneados (como una papa horneada), cocidos o al vapor, esto reducirá demasiado la ingesta de grasas por parte de tus alimentos. De esta manera será más saludable y recuerda que utilizar una servilleta para retirar el exceso de grasa de estas frituras no es una medida que funcione.

Consume tus verduras en diferente preparación, algunos nutrimentos los podremos absorber en su manera cruda, mientras que otros sólo los absorberemos después de que haya ocurrido un proceso de cocción.

Un ejemplo es el caso de la espinaca, es rica en hierro y vitamina B12, sin embargo, cuando la consumimos cruda solo absorvemos la vitamina pero no el hierro debido a que éste se encuentra en una sustancia llamadas fitatos. Cuando cocemos la espinaca estos fitatos se “rompen” y liberan al hierro para ser absorbido, sin embargo, la vitamina B12 se evapora mediante la cocción y ya no es aprovechada. 

El instrumento de preparación también es importante, evita usar sartenes u ollas de peltre o de teflón que ya estén en mal estado, se ha comprobado que las partículas que desprenden estos utensilios al cocinar nuestros alimentos se adhieren y pueden ocasionar daños en la salud, es mejor utilizar materiales de cerámica o acero inoxidable.

Manten el equilibro

Consume platillos de manera equilibrada, intenta siempre que en tu plato existan porciones de verduras o frutas que te brindarán vitaminas, minerales y fibra.

Añade algún alimento que aporte proteínas como frijol, lenteja, carne y complementa con hidratos de carbono que te aporten energía para rendir en tus actividades diarias como arroz, papa, maíz, etc. y claro prefiere estos últimos en sus versiones integrales para aumentar el aporte de fibra.

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Acompaña tus platillos con agua natural o agua de fruta sin añadir azúcar. Elimina de tu dieta los refrescos embotellados, jugos gasificados o naturales o algún tipo de bebida industrializada ya que la mayoría son bebidas comercilizadas y su aporte nutrimental es muy bajo y podrían ocasionar algún problema de salud e interferir en tu digestión.

Cuidar tu salud no es complicado si le damos la importancia que se merece a la alimentación, date el tiempo de cocinar tus alimentos, tu cuerpo te lo agradecerá de muchas maneras. Recuerda que sin una buena salud no podrás trabajar adecuadamente y a la larga podría generarte más problemas. La clave de todo esto está en la organización y si necesitas ayuda con métodos de preparación, platillos o estrategias recuerda que siempre puedes visitar a un profesional en nutrición para ello.

recetas fáciles para preparar con sal de mar