Últimamente, hemos escuchado que la sal de mar es una opción saludable para quienes padecen hipertensión arterial. Esto se debe a que, gracias a que esta sal tiene un sabor más intenso, se requiere menor cantidad para realzar los sabores de los alimentos, por lo tanto, reducimos el consumo de sodio en nuestra dieta.

Sin embargo, para entender por qué es importante controlar el consumo de sodio, debemos conocer cómo funciona la presión arterial.  

La tensión arterial es la fuerza que ejerce la sangre en contra de las paredes de los vasos sanguíneos (arterias) como resultado de la función de bombeo que tiene el corazón, el volumen sanguíneo, la resistencia de las arterias y el diámetro de éstas. La hipertensión arterial entonces, es un aumento sostenido en esta fuerza ocasionada por el bombeo del corazón.

Se dice que una persona padece hipertensión cuando la presión es mayor de 140/90 por un tiempo prolongado (días consecutivos). Esta enfermedad puede evolucionar sin manifestar algún síntoma, por lo que se le considera como el “asesino silencioso” y su desarrollo puede favorecerse por los siguientes factores de riesgo:

  • Exceso de peso
  • Falta de actividad física
  • Consumo excesivo de sal
  • Insuficiente ingesta de potasio
  • Tabaquismo y alcohol
  • Estrés
  • Antecedentes familiares con hipertensión y tener más de 60 años de edad

Factores de riesgo que causan hipertensión

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Ahora bien, la sal y específicamente el sodio que la conforma, juega un papel vasoconstrictor, esto quiere decir que el sodio ocasiona que las paredes de las arterias se contraigan y reduzcan su espacio interior, por lo que la fuerza de la sangre al ser bombeada necesita ser mayor para poder fluir provocando que la presión arterial aumente.

El potasio por el contrario, ayuda a que las paredes de las arterias se expandan y de esta manera permitir un flujo más “libre”, contribuyendo a que la presión arterial disminuya. Este proceso de contracción y relajación arterial es muy importante y normal en ciertas situaciones como hemorragias, situaciones de estrés, etc. Sin embargo, una contracción arterial constante puede agravar la enfermedad.

Esto no quiere decir que debamos restringir la sal o sodio de nuestra dieta por completo; el sodio es un elemento vital que nuestro cuerpo utiliza para diversas funciones neuronales y musculares, sin embargo, un exceso podría ocasionar efectos no deseados, es por ello, que diversas investigaciones y la Organización Mundial de la Salud recomiendan que, una opción para disminuir la probabilidad de desarrollar hipertensión arterial y mantener una salud adecuada, es reducir el consumo de sal a menos de 5 gr/día.

¿Y por qué la sal de mar me ayudaría a cuidarme de la hipertensión?

Si bien la sal de mar también contiene sodio como la sal de mina, esta última tiene mayor concentración de sodio en su composición. Además, debido a su procesamiento, se necesita utilizar mayor cantidad para condimentar los alimentos. Por el contrario, la sal de mar requiere menor cantidad de la sustancia para condimentar la comida, por lo que automáticamente estaremos disminuyendo nuestro consumo de sodio. Sin embargo, debemos ser muy cuidadosos en no excedernos de la recomendación ejercida por las autoridades y profesionales de la salud para mantener una condición física adecuada y prevenir o controlar el desarrollo de la hipertensión arterial.

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Otras recomendaciones para prevenir o controlar la hipertensión son:

  • Agregar sal de mar en grano para condimentar tus alimentos después de su cocción y no durante, de esta manera realzarás los sabores.
  • Consumir alimentos ricos en calcio como quesos bajos en grasa, sardinas, almendras, judías o habas, garbanzo, yogurt, acelgas y espinacas.
  • Disminuir o evitar el consumo de alimentos elevados en sodio como enlatados, encurtidos, refrescos embotellados y carnes frías como jamón, salchicha, etc.
  • Alcanzar y mantener un peso saludable.
  • Evitar fumar tabaco.
  • Evitar el uso de sales de potasio o sustitutos, a menos que lo indique algún profesional de la salud en tu tratamiento.
  • Realizar actividad física.

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